Historias de Interés: Allegri, el director más odiado de Turín.

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Este artículo fue hecho por nuestro escritor y expertode la Serie A, Dani Turcios.

“Características de tres mediocampistas en un mediocampo de tres”, titulaba la tesis de Massimiliano Allegri el 7 de Julio del 2005 para poder obtener su licenciatura entrenador en Coverciano; tal formación que llegó a perfeccionar con el Cagliari, el Milan y en su primer año en la Juventus. Un parado táctico que, en mi opinión, pudo haber cambiado el rumbo de la dolorosa caída en Cardiff, y el reciente 0 a 3 sufrido en el Allianz Stadium el pasado martes frente al mismo Real Madrid.

Cuando hablamos de Allegri en el populo bianconero, más allá del hecho de que es uno de los técnicos más exitosos en la gloriosa historia juventina, suele haber un debate. Porque a pesar de su gran record con el club de Vinovo, la mayoría tiene una gran insatisfacción con el andar del técnico de Livorno. Injusto, dirían muchos por todo lo que ha logrado. Pero el fútbol es como la vida: a veces no importa cuántas veces lo hayas hecho bien, tristemente, te recuerdan por las pocas veces que fallas. Y es que su terquedad y soberbia a la hora de gestionar al equipo es algo que la afición bianconera nunca ha sabido digerir. Son estas mismas características que describen a “Max” como persona desde su niñez.

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“Era un chico callado y tranquilo, pero siempre odié la escuela. Mi madre me decía ‘¡Mia madre, Massi, no puedes perder clases y los exámenes! ¡Debes aprender sobre Napoleón!’ ¡A mis catorce años lo odiaba! ¡Lo odio! Sentado en clases un día, el maestro estaba enojado conmigo por algo que había hecho. Ese día tuve una epifanía. Me dije a mi mismo: ‘Tal vez no estoy hecho para a ser un gran estudiante, pero sí para convertirme en un gran director.’” Tal frase es algo que ha marcado al míster toda su vida.

Siendo un jugador, en su debut, el director deportivo, Italo Allodi, lo describió como “un mediocampista con mucho talento, pero con un carácter un poco cansón”. Un testarudo, por no usar calificativos más explícitos. Un centrocampista mixto y conservador en sus inicios, para luego convertirse en uno más entusiasta, siempre tuvo diferencias con sus entrenadores. No por falta de minutos, pero como jugador ya tenía una idea clara de que el equipo debía jugar como él lo visionaba en su mente. Comenzó su carrera profesional en el Cuoipelli de Santa Croce sull’Arno. Luego se trasladó a Livorno, equipo de su ciudad natal y en 1989 hizo su debut en la Serie A en el Pisa jugando contra el Milan. En  1991 fue notado por Pierpaolo Marino que lo quería a toda costa en su Pescara, donde conoció al técnico Giovanni Galeone. Con el Pescara ganó la promoción a la Serie A y juega una temporada extraordinaria anotando 12 goles en 31 partidos jugados. Después de la experiencia en el Pescara se mudó a el Cagliari, luego a Perugia y luego a Padua. En la temporada 1997-1998 regresó a la Serie A jugando para el Napoli. Concluye su carrera como jugador con el Aglianese.

Como entrenador, él mismo expresó que rechazó  la primera oferta del Pistoiese porque le demandaban ir a la escuela por un mes, cinco horas al día, para obtener su licencia de entrenador. Se decantó por estudiar en Coverciano, donde después de quince días y una tesis podría obtener esta misma. Debutó en el 2003 en el banquillo del Aglianico. Después pasó por la Spal, Grosseto (dos veces), Lecco y Sassuolo, a quien ascendió en la serie C1. Después, Cellino lo llevó al Cagliari, donde hizo su debut en la Serie A ganando el premio al Banquillo de Oro como el mejor entrenador en el 2009 y destacando en el club de Sardegna por el fútbol expuesto en la cancha. Del 2010 a 2014 se sentó en el banquillo de Milán ganando la Supercopa Italiana en 2011.y un Scudetto; sería despedido en el 2014 producto de malos resultados. Hay que resaltar que Allegri tuvo problemas en el camerino con varios jugadores, además de que el dueño del Milan en esos tiempos, el conocido Silvio Berlusconi, empezó a desarmar al equipo vendiendo a pilares como Ibrahimovic y Thiago Silva al PSG para poder equilibrar la economía del club. Massimiliano intentó rejuvenecer al equipo a toda costa teniendo poco apoyo de la dirigencia. Sin éxito alguno, fue despedido después de perder ante el Sassuolo con cuatro goles de Domenico Berardi. Desde el 2014 ha sido entrenador de la Juventus ganando tres campeonatos consecutivos y tres Coppa Italia, una SuperCoppa y dos finales de Champions. Dos premios al mejor entrenador, y el premio nacional Enzo Bearzot en el 2015.

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Su llegada a Turín fue todo menos bienvenida, reemplazando a un ídolo bianconero como Antonio Conte y teniendo sus momentos no tan agradables con los juventinos. Después de casi cuatro años, se ha convertido en uno de los técnicos más ganadores, pero algo que no ha logrado ganar, es el corazón de la mayoría de los juventinos. Un técnico tildado de “cobarde” y “mediocre” por muchos; tal vez no encaja por la forma de manejarse fuera de las canchas. En el fútbol moderno, la actitud tanto dentro como fuera del campo es algo que pesa, y Allegri nunca fue aquel entrenador que se encariña con sus jugadores o con la afición; él es un “preside”, un director, un comandante. Una personalidad totalmente adversa a aquella de Conte que mantenía una conexión profunda con todos sus jugadores y la hinchada. Considero que a pesar de sobrepasar en resultados y juego a su predecesor, éste es el pensamiento al núcleo de la insatisfacción por Allegri.

En la cancha, él dice que “ustedes los fanáticos y periodistas hablan del 3-5-2, 4-5-1 o 4-4-2. Para mí todo esto es irrelevante, ya que en la cancha un 4-5-1 en el ataque se convierte en un 4-2-4; los movimientos en la cancha y parado táctico siempre varían”. Elogiado muchas veces por ser un técnico italiano que a veces demuestra una actitud “poco italiana” ya que sus equipos manejan la técnica sobre todo. Tantos elogios no lavan la mala imagen de las dolorosas derrotas en Múnich en el 2016, en la final de Cardiff y el último partido ante el Real Madrid. Semana tras semana es lluvia de críticas hacia Max por el juego predecible y mezquino a veces expuesto, a pesar de querer implementar una idea contraria.

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Silencio en el Allianz Stadium, una cara amarga en el técnico de Livorno que exponen su amargura e impotencia. Los fantasmas de Cardiff regresan a Turín, un tres a cero que no reflejan lo expuesto en la cancha, y una vez más, Allegri choca con la misma pared que le impide entrar en la historia. Como fanático e hincha de “Max”, está vez lo culpo como en Cardiff por no aprender de las lecciones. Y es que olvidar su ideología de jugar con tres en el medio, con un mediocampo liviano de solo dos pivotes y querer jugarle de tú a tú a uno de los equipos más técnicos del mundo ya había demostrado ser la forma errónea de encararlos.  En los noventa minutos que quedan en Madrid se juega más que una cuesta difícil de escalar. Se juega el futuro del club bianconero, incluyendo el del técnico. Y es que a pesar de que pasó hace más de 10 años, los fantasmas de Calciopoli siguen rondando en Italia, que ven como año tras año las ligas más mediáticas y ricas en lo financiero le han quitado el puesto de protagonistas en el fútbol mundial.

La carrera de la Juventus en el fútbol mundial no solo representa la gloria del club sino también la de toda una nación que vivió épocas gloriosas hace diez años. El futuro no es nada alentador, la presión aumenta, y hay mucha carga en los hombros de uno de los hombres más criticados injustamente en el país de la bota. Como fanáticos de la Serie A, esperamos con ansias el regreso de nuestro fútbol, que se ve cerca y a la vez lejos. De esperanza quedan los muchos partidos que ante resultados adversos, “Massi” expone su sabiduría de director y sorprende al mundo entero.

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Cuenta la anécdota, que en el 92′, Allegri dejó a su futura esposa dos días antes de la boda. Una metáfora que perfectamente cabe en ese paso que le falta dar en Europa, para poder al fin contraer matrimonio con la gloria en Europa. Porque el fútbol, como en la vida, nadie recuerda a los que “casi” hacen la hazaña, sino a los ganadores. Max, representas mucho más que la Juventus, porque si vences tus pocas limitaciones, tus miedos, tus barreras, no solo ganas personalmente, no solo lavas tu imagen del técnico más odiado de Turín, si no que ganas por toda Italia.

Un gigante dormido, que quiere renacer.

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